Parece que la crianza y la educación que recibimos no nos
proporcionaron las herramientas necesarias para el desarrollo de un
bienestar integral. Nos enseñaron a producir, pero no a vivir.
Convertidos en “haceres” humanos, somos absorbidos por las
actividades racionales, laborales y materiales, con poco tiempo para las
necesidades afectivas y espirituales de nuestro ser. Como resultado,
vivimos y trabajamos sin las bases internas para la verdadera calidad
de vida: amor propio y paz espiritual.
Un antiguo proverbio chino dice:
Cuando el alma se nutre, la persona se embellece.
Cuando la persona se embellece, hay armonía en el hogar.
Cuando hay armonía en el hogar, el país se ordena.
Cuando el país se ordena, hay paz en el mundo.
Los cambios urgentes que necesitamos en el mundo comienzan con un proceso de
conscientización individual, en el cual cada uno asumimos
responsabilidad y tomamos acciones en el ámbito laboral y personal
para desarrollarº el ser y mejorar nuestras relaciones.
Así es como se construye la excelencia y la paz.
Nosotros, los profesionales del Centro de Calidad Humana, deseamos brindarles apoyo a individuos,
organizaciones y empresas en búsqueda de
crecimiento y bienestar.
Es un inmenso placer poder invitarles a acompañarnos en este reto.
¡Bienvenidos!
Dr. Jan Moller
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